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Predicación: Sábado Santo 2020

Sister Mila Diaz

Hna. Mila Diaz, OP

María de Magdala y la otra María van camino a la tumba de Jesús, aún en medio de la oscuridad, experimentando incertidumbre sobre el futuro, llorando por su amado, anhelando la comunión que tenían con él, luchando por dejar ir los días normales de aprendizaje y del compartir el pan con Jesús, buscando encontrar a los eventos recientes. También nosotras venimos hoy con sentimientos y experiencias similares.

A estas mujeres que caminan quizás con muchas preguntas en la cabeza y confusión en su corazón; y sin embargo se anticipan al alba, ¡Dios le salió al paso! Dios vino a ellas. ¡Dios las alcanzó! Tal apariencia se sintió tal vez como un estallido que desbarató todo lo que estaba pasando al interior de ellas. Quizá sintieron algo así como la primera explosión de millones y millones de años atrás que hizo que nuestro universo existiera. No encontraron otra manera de describirlo sino con un terremoto. Y finalmente amaneció.

Mis hermanas, también en medio de nuestras ansiedades, dolor y preocupaciones por el creciente número de personas infectadas y que están muriendo por el COVID-19, en medio del aislamiento y las restricciones que están desgastando nuestra paciencia, en medio de lo que parece ser más bien crepúsculo, estamos reunidas aquí esta noche. Y Dios viene a nosotras. Dios también nos está saliendo al paso, así como se acercó a las dos mujeres.

Dios se acerca a nosotras en esta noche santa con palabras que nos recuerdan quién es ese Dios en el que creemos. Hemos escuchado en las lecturas anteriores de la Escritura que Dios nuestro Creador, de la oscuridad, hizo brotar la luz, y nuestro universo existe. Nuestro Dios Liberador, en medio del sufrimiento y el cautiverio, procuró la liberación, y nos reconocemos como el pueblo de Dios. Nuestro Dios amoroso, en medio de la destrucción, el exilio y la desesperación, inspiró a los profetas, y nosotras, como lo hizo Israel, experimentamos un Dios de perdón y amor. Nuestro Dios, fuente de Salvación, entre las y los invisibles, marginados y oprimidos decidió encarnarse, y nos desde entonces somos su familia. Nuestro Dios Dador de Vida, en medio de muerte dio a luz Resurrección, y ahora la vida eterna está abierta para nosotras.

A través de los millones de ángeles de hoy, nuestro Dios está haciendo rodar una y otra vez las piedras que nos distancian la una con la otra. A través de enfermeras, médicos y trabajadores esenciales en hospitales y hogares de ancianos; a través de gente entregando víveres a los ancianos, ministros llegando a los solitarios y tristes; organizaciones que se ocupan de las personas sin hogar, inmigrantes en centros de detención, encarcelados, invisibles de la sociedad, la presencia y acción de Dios en nuestra historia es clara.

A través de ángeles que ofrecen palabras de consuelo con oraciones, reflexiones, canciones, pinturas, fotografías en los medios de comunicación, escuchamos la voz de Dios "¡No tengas miedo!" A través de los innumerables memes que nos hacen reír en un día sombrío y agitado, Dios nos dice que la muerte no tiene y no tendrá, la última palabra.

Aquí en nuestra propia casa Dios nos está diciendo: ¡No tengas miedo! ¿Ves cómo las hojitas de los árboles y las flores están renaciendo en tu jardín como un signo de mi promesa? ¿Ves cómo la madre pata una vez más ha depositado sus huevos como un signo de confianza y esperanza en nosotras? ¿Ves cómo la sonrisa en la cara de tus hermanas o su risa es signo de la gracia de Dios? ¡Sí, Resurrección está sucediendo a nuestro alrededor!

¡Además! Las toneladas de material tóxico causados ​​por empresas multinacionales extractivas en muchos lugares de nuestro planeta fueron removidas como la piedra de la tumba, y nuestra Tierra está respirando de nuevo. ¡Resurrección está sucediendo para nuestro planeta!

Pero la experiencia de estas mujeres en el Evangelio de Mateo no terminó con palabras de consuelo. Las dos Marías recibieron las palabras de fortaleza del ángel para ser portadoras de esperanza y buenas noticias para la comunidad de discípulos. Del mismo modo, estamos reunidas aquí esta noche para unirnos a nuestro universo en celebración y para ser enviadas. Mientras todavía enfrentamos oscuridades, luchamos con la incertidumbre del futuro, buscamos el sentido, estamos llamadas a ser mujeres que anticipan el amanecer. Estamos llamadas a ser mujeres que proclaman al Dios en quien creemos. Dios nos está enviando a nuestra Galilea para testimoniar Resurrección ... Aquí en medio de nosotras directamente, más allá de nuestras puertas de maneras creativas.

Y el Resucitado nos alcanzará mientras anunciamos creativamente la Resurrección. En lugares ocultos e inesperados, escucharemos al igual que María de Magdala y la otra María “¡Alégrate! ¡Voy delante de ustedes!

Y entonces, ¡De pie hermanas! ¡Seamos una comunidad que anticipa el amanecer! Unámonos a los millones y millones de creyentes de nuestro planeta y cantemos juntas:

¡RESUCITÓ, RESUCITÓ, RESUCITÓ, ALELUYA!

ALELUYA, ALELUYA, ALELUYA, RESUCITÓ ... ¡ALELUYA!

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